El enemigo

13 Mar

Hace poco, hablando con otra premamá, le conté que la ginecóloga me había recetado un antibiótico para batallar contra una cosilla que andaba campando por mi organismo a sus anchas y que, de ir a más, podría provocar una amenaza de parto prematuro. La premamá me contó que a ella también le habían recetado algo para lo mismo, pero que como ella es anti-antibióticos, no se lo tomó. A mí me faltó tiempo para ir a la farmacia… los antibióticos no me gustan, pero soy más anti-parto prematuro.

Esta aventurita me hizo reflexionar otra vez sobre esa especie de odio general a los médicos que ronda las cabezas de algunas embarazadas y sin embarazar, que puede que por una mala experiencia, un disgusto o un desacierto de alguno del gremio, han quedado traumatizadas contra el universo de la medicina. No importa que los ginecólogos, por lo general, tengan sus años de carrera y sus más años de especialidad, no importa que dediquen su vida entera al aparato reproductor femenino, no importa que ellos sean los expertos: lo que importa realmente es que los ginecólogos tienen abierta una guerra contra las mujeres. Por eso nos dan antibióticos. La amenaza de parto prematuro es solo una excusa, un arma para asustarnos.

Además de a las mujeres, los ginecólogos también odian a los gatos. ¿Por qué si no recomendarían a una embarazada que mejor no esté en contacto con estos animales? De hecho, se han inventado una enfermedad maligna llamada “toxoplasmosis” que les ayuda en su causa antigatos: nos dicen a las embarazadas que los gatos, si la tienen, pueden transmitirla, que es malísima para el feto, y como somos así de asustadizas, tragamos y procuramos alejarnos durante 9 meses del enemigo.

Pero menos mal que hay colectivos de mujeres visionarias, luchadoras y enteradas que saben más que dios y luchan contra los ginecólogos en su guerrilla. Incluso hay grupos en Facebook en los que señoras embarazadísimas se hacen fotos con gatos peludos “para demostrar a los ginecólogos y al mundo que no pasa nada”. Porque los ginecólogos son unos ignorantes o peor, unos manipuladores, porque esas señoras embarazadísimas son las que saben: el problema que el ginecólogo ve no es la toxoplasmosis, no… son los gatos. Pobres animalitos, hay que ver las calumnias que se vierten en las consultas acerca de ellos. Porque hay que reconocer que es difícil, que por las condiciones de este país, por las costumbres de higiene de un gato y por lo infinitamente improbable que es que una mujer gestante vaya a ser contagiada precisamente en ese momento por precisamente ese animal, solamente existe una posibilidad entre mil millones de millones de millones de que un michiño te contagie. Hay muchas más posibilidades de que, si una embarazada se contagia de toxoplasmosis, sea cavando un agujero en el jardín, manipulando carne cruda o comiendo lechuga mal lavada.

A lo mejor es porque a mí, ya de serie, me espeluznan los gatos; a lo mejor es porque prefiero que la ginecóloga que sigue mi embarazo me diga qué riesgos hay en qué cosas, aunque sean mínimos; a lo mejor es que con esto de ser madre me estoy volviendo más dócil y me creo lo que me cuentan… el caso es que, si me dicen “carne cruda no”, carne cruda no. Si me dicen “gatos no”, gatos no. Y si me dicen “antibiótico sí”, pues antibiótico sí. Llamadme crédula e infeliz… pero prefiero no correr ningún tipo de riesgo, por ínfimo que sea.

En otro momento hablaré de esas madres que, en comunidades online, recomiendan a otras madres que desoigan los consejos de los pediatras con argumentos como “qué manía el pediatra con que tome hierro”, “los pediatras te dirán que le des no sé qué, pero yo le di agua bendita y se acabó el problema”, o “las vacunas no valen para nada, yo no se las puse. Luego pilló de todo pero fue porque cometí el error de llevarlo a la guardería”. Pero en otro momento. Cuando Eva haya nacido y esté sanita, se haya tomado el hierro y tenga todas las vacunas al día.

Post-post: Aunque me está quedando algo larga la entrada de hoy, quiero decir que, a pesar de que yo no tengo ninguna queja de cómo me está tratando la gente que lleva mi embarazo, sí que he oído casos por el mundo de embarazadas que han pasado por situaciones difíciles provocadas por su médico o ginecólogo:

– no se les informó bien de los riesgos de comer carne poco hecha, etc. (Creo que no informar del riesgo es mucho más reprochable que informar de riesgos poco probables).

– no se les comentó el objetivo de tal o cual prueba realizada durante el embarazo.

– a la hora del parto, no se las trató como se debe tratar a un ser humano en un momento importante y difícil de su vida, mandándolas “gritar más bajo”, “no decir tacos”, comentando a compañeros que “éstas [las embarazadas] llegan dando voces y ni es parto ni es nada”, o cosas parecidas.

– a la hora del parto, se separó al bebé de la madre nada más nacer para bañarlo, darle biberón, o hacer lo que sea con él sin que nadie le preguntara a la madre su opinión.

Todo esto también me parece de flipar. Pero yo digo una cosa: si estoy en un hospital y me están haciendo pruebas, pregunto para qué son. Si no me contestan, vuelvo a preguntar. Si no me contestan, vuelvo a preguntar. Si no, vuelvo. Y así sucesivamente hasta el final de los días. Y digo otra cosa: si un enfermero, celador, médico, ginecólogo, señor de la limpieza o camarero me contesta mal o me menosprecia, estando como está haciendo su trabajo, y estando como estoy de parto (y también aunque no lo esté), no me quedo callada. Nadie debería hacerlo. Los médicos están ahí no solo para curarte, sino también para explicarte qué te pasa. Si no quieren explicarte qué te pasa, o prefieren contestar de malas maneras, o no les apetece escuchar tus gritos, que lo hubieran pensado antes y se hubieran dedicado a la veterinaria, o a maquillar cadáveres.

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5 comentarios to “El enemigo”

  1. Débora marzo 13, 2012 a 3:02 pm #

    jojojojo, ahí le has dado de pleno!
    Ufff, si no te llega un aluvión ahora de comentarios en contra, me animo y todo a dar opinión al respecto yo en mi blog, porque si te soy sincera, no lo he hecho hasta ahora por evitar “conflictos” estando embarazadita como estoy, que lo mismo me hierve la sangre que me sale sarpullido, que me da una taquicardia…
    A veces pienso que pensar como pienso respecto a la maternidad hoy en día está tipificado de maligno en la comunidad bloguera…
    Qué quieres que te diga, que yo también con 16 semanas me tuve que tomar antibiótico por unas placas, así que dije, jo, qué mala suerte, placas ahorita si llevo años sin ellas!, pero vamos que tomármelo me lo tomé sin rechistar porque para eso el señor que me lo prescribió estudió para ello, que no era el hijo del conserje que le dio por ponerse bata y empezar a recetar…
    Hay veces que leo tales cositas por ahí que digo, debería decir algo, pero luego pienso, y quién me manda a mí… pero me liaba a darle al NO ME GUSTA DE FACEBOOK (que es más necesario que el pan de cada día), o a dar opiniones fundamentadas en el rigor, o a veces hasta a DEFENDER mi forma de pensar cuando me siento atacada en una entrada (que aunque no sea hacia mi persona en particular, sí es ante una forma de entender la maternidad de la que me considero parte)
    Ayer mismo me hubiera “merendado” una, y antes de ayer otra… Y eso que intento no pasar ya por ciertas calles… (jajaja, ahora que pienso de hecho hace unos días podríamos haber sido tú quienes defendíamos a otra mamá de una opinión)
    El caso es que al final acabaré creyéndome una frase que suelo pensar: “si existe un enemigo de la mujer, será otra mujer…”
    Me considero mujer inteligente, y también suelo acuñar otra frase que dice que es más fácil engañar a un vago y a un ignorante, con lo cual, como no creo que sea ni lo primero ni lo segundo, suelo dirigir mi vida y no dejar que me la dirijan en función de opiniones que intentan pasar por informaciones…
    Vamos, que hoy te hago una ola, un mar de aplausos y hasta una carrerita por tu buen atrevimiento!
    Yo ya voy por 31 semanas, estoy de baja, pero me queda una semana de mucho curro para dar salida a lo pendiente… Y luego a ver si me pongo al día con los preparativos de la pekenina!
    Un besito, y cuídate, que ya estamos para pocos trotes…

    • bdiazrei marzo 13, 2012 a 3:26 pm #

      Jaja! yo no opino en otros blogs por eso mismo, por evitar conflicto… pero hay veces que se ve cada cosa que clama al cielo.
      Eso sí, hay que decir que como en todos los colectivos, en el de los ginecólogos también hay “animales” que merecen su mala fama, pero hay otros cientos de miles que no la merecen y oiga, yo no seré quien ponga en duda si me tengo q tomar el antibiótico o si tengo que procurar no hacer algunas cosas.
      Además este es mi blog doméstico, malo será que alguien se sienta ofendido 🙂
      Un abrazo, nos leemos!

  2. Parrulamoura marzo 14, 2012 a 1:15 am #

    Muy bueno!
    Efectivamente, el mundo está lleno de sabiondos (en este caso, sabiondas), que se burlan de los conocimientos de los profesionales.
    Yo tuve mis primeras experiencias flipantes en las asociaciones de padres de alumnos, muchas madres (los padres no solían estar) sabían más que los profesores. Después en la farmacia, llevo oído todo tipo de barbaridades (me dieron tal cosa pero no la utilicé porque llevaba un corticoide, o un antibiótico, o al revés, tuve que ir a un privado porque el del seguro no me daba antibiótico…), la opinión de la vecina tenía claramente más peso que la del profesional. Me apiadaba de los pediatras por tener que lidiar precisamente con las madres, uno de los colectivos más difíciles.
    Ahora que escribes eso sobre algunas embarazadas, me sigo preguntando lo mismo, cómo es posible que las madres o las embarazadas tomen decisiones contrarias a lo que les indican los expertos, si se trata de sus hijos, no están decidiendo sobre ellas mismas, es como si decidiesen experimentar con un ser indefenso.
    Qué atrevida es la ignorancia!

    • bdiazrei marzo 14, 2012 a 10:07 am #

      Pues sí, Parru. No niego que haya pediatras o gines que siembran el pánico metiendo la gamba hasta la cintura, pero deberías escuchar (o leer) a algunos corrillos de abnegadas madres que rechazan estudios, pruebas científicas, evidencias empíricas, con el único argumento de “quién va a conocer a mi hijo mejor que yo”… que es un buen argumento a veces, pero otras veces es la cagada padre (o la cagada madre, es este caso).
      Menos mal que mi madre no fue de ésas 😉

      • Parrulamoura marzo 14, 2012 a 12:16 pm #

        Seguro q tu madre es lista, de tal palo…

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