El tiempo y el vodka con trina

13 Ago

Como decía John Lennon, la vida es lo que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes. Últimamente pensaba mucho en eso, en lo poco que aproveché algunas etapas de mi vida, ahora que soy consciente de que no van a volver. Aquellos botellones en la playa con mis amigas, los viajes, el no tener hora para volver a casa, los días y días de salir de fiesta parando solo para dormir y comer algo, las conversaciones en el coche aparcado con la calefacción a tope, sin prisas por llegar a ningún sitio… lo recuerdo y pienso que tendría que haber sido más consciente de la plena libertad de la que disfrutaba. Ya lo dice el anuncio… “quién pillara los 20”. Y pensando eso, se me estaba pasando una de las mejores etapas de mi vida sin que casi me diera cuenta… o eso creía.

El otro día, se quedó Gumi de canguro y salí de fiesta con mis amigas. Bueno… mejor dicho, me fui de cena con mis amigas. Y claro, el tiempo no pasa en balde y somos muchas, así que cuando hace unos años nos hubiéramos quedado todas hasta las 7 de la mañana, esta vez por una cosa o por otra fuimos solo 2 las que sobrevivimos… y solo hasta las 6. Eso sí, lo disfruté como disfruté la primera noche de agosto que llegué de día a casa, con 17 años. Y me di cuenta de que, aunque es cierto que algunas etapas de mi vida las desaproveché pensando en la siguiente, disfruto mucho más de lo que yo creía la etapa que me toca.

Antes de que llegara el otro día, y después de muchos meses sin vida social nocturna, casi me urgía salir de fiesta… Tomarme mi Absolut con trina de limón y disfrutar de mi gente pensando que mi neni estaba en casa, dormidita, con la abuela preparada para calentar su biberón de leche materna en cuanto lo pidiese. Desconectando y divirtiéndome de otra forma, en definitiva, aunque al día siguiente fuera a tener más ojeras que el día del parto y aunque recuperarme de una noche de fiesta me fuera a costar 3 días en lugar de 3 horas.

Sé que desconectar de todo ya nunca más me va a ser posible, pero en parte lo hice: me fui de cena, me tomé mi Absolut, hablé de algo distinto a pañales, partos y puerperios, me reí, me despreocupé… pero la realidad me dio un poco en las narices: el tiempo pasa para todos, y no de la misma manera, y la noche que yo esperaba como agua de mayo (o vodka de agosto) no fue lo mismo para todas las que hace años nos bañábamos en la playa a las 3 de la madrugada.

¡Pero bueno! quiero pensar que cada una disfruta su tiempo como más le gusta y que ninguna de nosotras pensará en unos años que desaprovechó una etapa de su vida quejándose por todo, con los momentos más bonitos (o divertidos) pasando por delante de sus ojos sin que se dé cuenta. Ya me lo decían a los 17: la juventud pasa volando. Entonces, me sonaba a chino. Ahora, me pone un nudo en la garganta pensar que he pasado de los 17 a los 27 en medio minuto… ni me he dado cuenta.

No sé los demás… pero yo ya tengo claro que el tiempo es el mejor maestro, pero como decía Txus de Mago de Oz, tiene un defecto: te mata. Así que llegaré a los 80 echando de menos el pasado en parte, pero con el vaso lleno de Absolut trina y brindando por el presente y por haber disfrutado a tope de todas las etapas, de todos los momentos, y de todas las personas que me acompañen. El otro día tocó salir de fiesta, el finde terminar mi máster online, ayer tocó comer en la playa, y hoy toca tumbarme con Eva en la cama mientras me tira del pelo, me grita sílabas (o algo parecido) al oído y observa con atención en el techo de la habitación las estrellitas que proyecta su juguete nuevo… unas lágrimas de San Lorenzo domésticas.

Y qué lágrimas…

Carpe Diem!

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Una respuesta to “El tiempo y el vodka con trina”

  1. ¡Mama qué sabe! agosto 16, 2012 a 12:06 am #

    Cómo me ha gustado esta entrada! Tan identificada me he sentido!
    Y es que creo que es innato al ser humano ese mirar a la próxima etapa ansiada, para cuando la alcanzas echar la vista atrás y pensar que no era para tanto…
    Y es que ya lo decía Chamfort: el hombre llega novicio a cada etapa de la vida; cada edad tiene su aprendizaje…
    Eso sí, te cuento un secreto? Yo personalmente prefiero la década de los 30, donde las mujeres estamos espléndidas, jajaja, y espérate, que quizá la de los 40 la supere!

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