Decálogo para visitas

16 Ago

No iba a escribir sobre visitas… Lo juro. No quería envenenarme en esta etapa tan maravillosa y blablabla de mi vida…pero he cambiado de opinión.

Y con esto no quiero decir que las visitas me molesten, ojo. Me encanta ver gente, tanto cercana como lejana, sobre todo cuando esa gente viene a conocer a mi hija. Es una pasada el interés que otros demuestran por una después de dar a luz, y se agradece cien mil millones de veces…

Por eso le he dado la vuelta a este post y, en lugar de escribir sobre las visitas y lo jodidamente inoportunas que son (casi)siempre, escribiré un decálogo de consejos para todo aquel que se disponga a visitar a una recién parida y a su bebé o bebés (aunque yo, si tuviera dos bebés en un solo parto, no recibiría ni a dios hecho carne habitando entre nosotros).

Consejo 1: No vayas al hospital bajo ningún concepto, a no ser que la recién parida haya establecido una hora al día para visitas. Lo mejor, si no eres un íntimo amigo o familiar de la madre, que no del padre (recordemos que al padre no lo han abierto en canal) es no ir, pero si realmente quieres verles, adáptate a esa hora de visitas o pregunta cuándo les viene mejor. Y ten en cuenta que aunque ella se alegrará mucho de verte, es imposible, absolutamente imposible recuperarse de un parto (y menos de un parto por cesárea), con ojeras, heridas, cansancio, nervios, las hormonas revueltas y ganas de llorar si se está una habitación llena de gente a todas horas. Los primeros dos o tres días después de un parto son para que la mamá y el bebé (y el papá y una abuela que ayude, como mucho) se conozcan y sepan cómo empezar a tratarse. El resto del mundo, aunque bienintencionado, sobra.

Consejo 2: No vayas a su casa, a no ser que seas familiar directo y realmente no puedas esperar para verles. ¿Dije que los tres primeros días son para conocerse la mamá y el bebé? Me equivoqué. Quise decir las tres primeras semanas. ¡Perdón! Los tres primeros meses…

Consejo 3: Si realmente no puedes esperar para verla, avisa antes de ir (es inaudito, incomprensible, inexplicable el comportamiento de algunas personas).

Consejo 4: Llega, saluda y vete. En ningún caso llegues (sin avisar), saludes, te sientes, esperes dos horas y cuando la niña se despierte, la cojas, te hagas la foto y te vayas sin darte cuenta de que esas dos horas de sueño del bebé son las que la recién parida hubiera deseado utilizar para dormir/fregar el baño/comer algo/ver la tele/leer un libro/mirar al vacío sin que nadie la molestara.

Consejo 5: no lleves regalos, a no ser que estés plenamente seguro de que le van a gustar a la madre y al padre. Porque lo importante cuando se hace un regalo, aunque algunos no lo crean, es que le gusten a la persona que lo recibe y, en el caso de los bebés, al padre y a la madre… y no tanto al que regala. Cuando alguien tiene un bebé, la gente hace mil regalos sin importar que vengan bien o no: ropa, juguetes, accesorios, mantitas, sábanas o toallas, todo al gusto… del que regala. Como decía hace poco un sabio, es como si a mí que me gusta el fútbol me da por regalarle a mi tía abuela un balón y unos tacos.

Consejo 6: Respeta el sueño. Si el bebé duerme, ya lo verás despierto más tarde, otro día, otro mes o incluso cuando ya ande y sepa hablar. No hay prisa, lo que sí hay es una norma de oro: al bebé que duerme, no se le despierta. Y otra norma de diamantes y platino: si llegas y parece que los padres también duermen, vete corriendo y no mires atrás (eso te pasa por ir sin avisar).

Consejo 7: Colabora. Si realmente quieres merecer estar allí, no vayas a visitar a una recién parida en modo “visita”. Haz tú el café, recoge, pregunta antes de ir si hace falta algo de la calle o, incluso, de la que vas al baño, dale una pasada con un trapito y un fliflí de Don Limpio que pilles por ahí. Eso vale más que cualquier regalo, eso es oro para una recién parida.

Consejo 8: No llames por teléfono. Hoy en día hay mil millones de maneras de contactar con unos papás recién estrenados. Whatsapp, email, Facebook, incluso un arcaico SMS es mucho mejor que cualquier llamada de teléfono. Y ya que estoy… te aconsejo que no llames por teléfono ni a una recién parida, ni a nadie. Es un sistema medieval.

Consejo 9: Si aún así decides llamar por teléfono y no cogen, no insistas. No te hagas odiar.

Y por último, y no por eso menos importante, Consejo 10: No des consejos. “Si la coges se va a acostumbrar”, “el pecho mejor dáselo así”, “si le das teta, mejor seis meses”, “si la pones de lado, va a vomitar”, “si no la llevas a su habitación desde pequeña, no la llevarás nunca”. Blablabla. Baaaaaaaaaazura todo. Solo conseguirás obligar a la recién parida a ponerte cara de “sí, mujer, sí”, cuando lo que está deseando es decirte “haré lo que me salga de allá mismo, coj…!”

Espero que este decálogo os sea de utilidad 🙂

PD: Una caja de bombones Lindt siempre es bien recibida en el hogar de unos padres primerizos a los que vayas a visitar. Incluso cuando hace 2 meses y 20 días que nació su hija Eva 😉

Actualización (5 de septiembre de 2012): Oh! navegando por internet he visto que en el blog Ahora la madre soy yo ya había un decálogo para visitas post-parto… ¡Y algunas de las “normas” coinciden con las mías! Eso viene a confirmar que yo no estaba tan equivocada ni soy una “ogro”… porque prácticamente todas las recién paridas pensamos casi lo mismo 😛 (bueno, también podría confirmar que soy una copiona, pero damos por hecho que yo no conocía la existencia de ese decálogo… si no, lo hubiera colgado en la puerta de mi casa el pasado mayo 😉 )

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6 comentarios to “Decálogo para visitas”

  1. Chitin agosto 16, 2012 a 9:59 pm #

    He llegado a tu blog por casualidad desde un RT en TW y la verdad es q no podría estas más de acuerdo contigo. Mi nena viene cuatro meses y está vez he podido y me he atrevido a decir no, porque cuando nació mi niño hace 5 años fue una tortura lo de las visitas.

    • bdiazrei agosto 16, 2012 a 10:16 pm #

      Buf! Yo me juré que si tengo otro, será muuuuy diferente…! Por el bien de todos 🙂

  2. Marta agosto 16, 2012 a 10:13 pm #

    ¡Hola! Estoy plenamente de acuerdo con todos los consejos que dais, incluso con la post-data y la marca elegida para los bombones.
    Yo sólo deseaba que estuviera mi marido, y tuve que soportar ratos eternos con un par de personas de la familia, con las que no trato, que ufff, la hipocresía no es lo mío. Se podía cortar el ambiente con un cuchillo…

    • bdiazrei agosto 16, 2012 a 10:19 pm #

      Jeje, la hipocresía se lleva fatal en esos momentos… Porque con la gente cercana puedes tener la confianza de “echarles”, pero los no tan cercanos se llevan peor.
      Y que te despierten… Yo aún tengo sueño atrasado de la de siestas que me estampinaron!

  3. Pilar agosto 16, 2012 a 10:29 pm #

    Buenísimo Blan, este post es para guardar y tener a mano en un futuro parto. Aunque la verdad es que yo tuve mucha suerte con este tema tan áspero, debe ser que soy un poco ogro, jejeje.

    • bdiazrei agosto 16, 2012 a 10:32 pm #

      Hay que serlo! yo si vuelvo a parir (cosa q ahora mismo no me puede apetecer menos) colgaré este post en la puerta de mi casa ;P

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