El pollito amarillito y la dulce introducción al caos

15 Dic

Hace tiempo que tengo pendiente hablar de un gran amigo de mi familia. Se me ocurrió hace ya tiempo, al ver el post de la veterinaria y mamá de Sabela, Iria Bellas, uno de mis blogs favoritos, que hablaba del vídeo este de un boliño japonés, Cafca, que hace que el noventaitantos por ciento de los bebés dejen de llorar al verlo.

Lo primero que hice al conocer el fenómeno fue, previsiblemente, y como toda madre de vecino, ponérselo a Eva, que lo miró un rato con curiosidad, pero luego siguió a lo suyo y no mostró mucho respeto por el boliño. Como premio, me quedé varios días con la melodía pegada a fuego en la cabeza (estaba claro, a mí se me pega hasta el sonido de las ambulancias). Alguna vez más se lo puse en momentos de histeria colectiva, pero nada… no funciona todo lo bien que las estadísticas me hacían esperar.

Y por supuesto, no logra ni de lejos desbancar a nuestro gran amigo familiar al que debemos respeto y veneración de por vida. Llegó a casa por casualidad, en un momento de caos en el que yo estaba semihistérica (raaaaro) y Eva se fue al colo de su papá, que buscó “dibujos”, o “pollito”, o una palabra anodina cualquiera en Youtube. Y apareció: la musiquita más pegajosa que os podáis imaginar, los dibujos más epilépticos que puede concebir la mente humana, el argumento más pobretón que se os ocurra… Y Eva se calló. Miró. Se le iluminaron los ojos… Y sonrió. Y no lloró más y continuó sonriendo durante los casi dos minutos que dura el glorioso vídeo.

Este vídeo.

Desde ese día, cada vez que vamos oliéndonos un caos creciente, tiramos de pollito y el caos se vuelve dulce e incluso agradable… y tenemos 1 minuto y 54 segundos para pensar en el siguiente paso que daremos para que la vida vuelva a la normalidad. A veces, el siguiente paso es volver a poner el Pollito Amarillito, otro minuto 54 segundos de calma. El bucle infinito en el que caemos es inevitable, infalible, inexplicablemente efectivo.

Eso sí, el precio a pagar es alto, porque en todo momento, incluso cuando Eva está en la guardería o con sus abuelos y estoy sola en casa,  o lo que es peor, sola en la calle, tarareo eso de que rasca el piso con sus piesitos y aletea muy feliz, pío pío. 

Pero a pesar de que las canciones ridículamente infantiles me inunden la cabeza desde hace 6 meses y pico, creo que ésos que ayer hablaban en la radio de lo que cambiamos las personas cuando tenemos hijos siguen estando equivocados… yo (y me avergüenza reconocerlo, a veces) en el fondo y también en la superficie, sigo siendo la misma persona que era hace años. Sigue apeteciéndome muchísimo hacer todo eso que hacía, y que haré cuando Eva pueda quedarse con los abuelos un finde entero… qué cojones, me muero de ganas  de salir de fiesta, de pillarme una legendaria (ups… bueno, ya está, ya lo dije), de volver a las 8 de la mañana, de pasarme un finde entero con mi chico en plan “llevamos una semana de novios” (je, je), de irme un par de días con mis amigas a un concierto o a cotillear mientras nos inflamos de tapas con Albariño.

En definitiva, que agarrada un momento a la cola del viento me siento mejor. Volar… siempre debe quedar tiempo para volar.

Que le pregunten al pollito…

 

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3 comentarios to “El pollito amarillito y la dulce introducción al caos”

  1. Iria diciembre 15, 2012 a 11:51 pm #

    ohhh gracias por la referencia a mi blog y por el piropo!! 🙂 a sabela le gusto el pollito, pero ni de lejos tanto como cafca, cada niño es in mundo!!

    De K. Morton ya lei tb las horas distantes, asiq ya solo mr queda uno, y ya lo tengo en el kindle! 🙂 ayer cuando acabe el jardín olvidado me quedo un mal cuerpo… La pobre eliza despertandose y dándose cuenta de que su hijita está sola en el barco… Que horror!! No se si el libro es buenisimo o es porque ahora soy madre, pero casi lloro, y eso que soy de las que no lloran ni con el rey león!

    • bdiazrei diciembre 16, 2012 a 11:20 am #

      Buf, sí, yo me quedé sobrecogida! Me pasa con muchas pelis y libros ahora, que las veo diferentes… me afecta mucho más. Nos estaremos volviendo mamás ñoñonas?? 😛

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  1. Papá Noel y la(s) hora(s) del baño « Las niñas de papá - diciembre 26, 2012

    […] lo mejor, una funda de iPhone donde podemos meterlo para que la neni lo agarre y disfrute del pollito amarillito sin dejarnos incomunicados a base de golpes e impactos de baba. En casa, le dejó un piano de pies […]

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