El regalo, la nena, los babaus y los dos dientes

19 May

Pues sí, hoy es el día: vuelvo al mundo bloguero después de unos días de retiro… en realidad pensaba regresar el jueves pasado, pero el cargador de mi Mac decidió darme el sorpresón (otra vez) dejando de funcionar y hasta hoy no me busqué la vida para conseguir otro…

¡Pero vamos a lo importante! El 4 de mayo fue mi primer Día de la Madre como madre, y recibí uno de los regalos que más ilusión me han hecho en mi vida: un marquito de fotos de algodones coloridos con una foto de Eva. Eva lo hizo en la guarde, seguramente con ayuda de las profes que tiene, que son geniales (algún día dedicaré un post a la guarde). Buscando, buscando, le encontré un sitio de honor a mi marco de fotos. Este:

regalo de mamá

Estudio mucho mejor con Eva sonriéndome desde ahí con su coletita-surtidor 🙂

Pero mi primer Día de la Madre como madre se vio ligeramente empañado por una mierd* de conjuntivitis que contaba en un post de mi blog 15 minutos de gloria (participante en las Becas Mami) y que me obligó a estar separada de la neni unos días, para prevenir un contagio. Esos días de separación, la verdad, se me hicieron eternos (algo que, por cierto, también conté en mi otro blog en un post titulado 15 días de soledad).

Se me hizo duro, entre otras cosas, porque la peque avanza a pasos agigantados y no me gusta pensar que puedo perderme algo: un día empieza a gatear, al siguiente gatea a mil por hora, al siguiente empieza a dar señales de querer andar “a dos patas”… un día balbucea sílabas sin sentido, al siguiente ya repite lo que le decimos, o ya señala cosas para que sepamos que quiere acercarse, etc. No quiero aburriros, porque soy consciente de que los avances de los niños de la edad de Eva son interesantes única y exclusivamente para sus padres y abuelos, así que voy a contar los 3 más importantes:

Los dos dientes: los de arriba, que le están saliendo a la peque y le han costado unos días de fiebre y diarrea (aquí podría detenerme largo y tendido para detallar color, textura, décimas arriba y abajo o dolores de barriga que sufrió la pobre neni esos días, pero paso… repito: no quiero aburriros con un chorreo materno-obsesivo :P).

Los babaus: desde el principio, cuando Eva se ponía a vociferar “¡ba-ba-bau-ba-bau!”, señalando la ventana de la cocina de casa de mis padres, supimos que estaba hablando de nuestros perros, Rita y Rei. Más tarde, catalogó acertadamente como babau también a Dingo, el perrito de la bisabuela paterna. Hoy en día ya mete a todos los perros en la categoría babaus, pero también son babaus los patos, los cisnes, algún peluche y las palomas. Y por supuesto, los gatos. Las vacas, en cambio, son una incógnita que Eva descubrió en su última estancia en casa de mis padres y todavía no se decidió a incluirlas en el grupo universal de babaus. A lo mejor está en vías de crear una nueva categoría de seres… el tiempo dirá.

La nena: es la primera palabra de Eva… al menos la primera por imitación. Seguramente fuera porque yo se la repito mucho, y también los abuelos, el caso es que desde hace unos días, si le decimos “nena”, hace un esfuerzo sobrehumano y, tras varios intentos, repite “¡na! ¡na! ¡nen-na!”. ¿Una chorrada? Pues sí. Pero a mí me hace mucha ilu… este blog mismo es una prueba de lo ñoña que puedo llegar a ser.

¡Bueno! Creo que ya es suficiente por ahora… el martes Eva cumple 1 año, así que el próximo post va a molar mucho 🙂

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