El primer cumple

21 May

Llevo tiempo sin escribir, centrada sobre todo en 15 Minutos de Gloria, pero el primer cumpleaño (jeje) de Eva se merece un post en este nuestro blog de cabecera. El primer cumple… madre mía. Lo celebramos el mismo día 21 por todo lo alto, o lo alto que puede celebrarse un cumple que cae en martes. Estuvieron los abuelos (3 de 4), tías abuelas, tíos, papás… y ella se lo pasó en grande y tuvo miiiiles de regalos.

Todo el mundo dice lo mismo, así que yo no me repetiré con eso de lo rápido que pasa el tiempo y que hace nada Eva era un gusanito que ni siquiera conseguía abrir los ojos… que parece que fue ayer cuando llegaba al Hospital con la bolsa rota y unas contracciones primero molestas y luego muy, muy molestas (por no asustar a nadie, jeje), parece que fue ayer cuando papi y yo nos subimos en el coche e hicimos aterrorizados el primer viaje con la peque. Parece que fue ayer cuando me dolían las tetas a morir, los puntos de la cesárea, la espalda, el cuello, la cabeza por no dormir. Parece que fue ayer cuando empecé a usar el sacaleches, sintiéndome la persona más gorda, fea y ridícula del mundo… parece que fue ayer, pero no… fue hace un año ya. Un añazo.

Y aquí estamos, rodeados de juguetes, con Pocoyó hablando solo en la tele y la peque intentando comerse el mando. Tiene un año y pico, pero todavía no anda, ni dice nada que no sea “bau” y “pa” (creemos que “perro” y “pájaro”, aunque yo creo que son dos variantes de “perro”). Eso sí, gatea a la velocidad del rayo 🙂

Ya que no estoy escribiendo mucho estos días (o al menos no en este blog) dejo aquí unas fotos de esta última temporada… en plan recopilatorio de esos que luego mola ver.

Un beso a todos los que aún me leen… y otro de parte de Eva. Porque… sí, ya sabe darlos, ¡y con ruido! 😉

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El regalo, la nena, los babaus y los dos dientes

19 May

Pues sí, hoy es el día: vuelvo al mundo bloguero después de unos días de retiro… en realidad pensaba regresar el jueves pasado, pero el cargador de mi Mac decidió darme el sorpresón (otra vez) dejando de funcionar y hasta hoy no me busqué la vida para conseguir otro…

¡Pero vamos a lo importante! El 4 de mayo fue mi primer Día de la Madre como madre, y recibí uno de los regalos que más ilusión me han hecho en mi vida: un marquito de fotos de algodones coloridos con una foto de Eva. Eva lo hizo en la guarde, seguramente con ayuda de las profes que tiene, que son geniales (algún día dedicaré un post a la guarde). Buscando, buscando, le encontré un sitio de honor a mi marco de fotos. Este:

regalo de mamá

Estudio mucho mejor con Eva sonriéndome desde ahí con su coletita-surtidor 🙂

Pero mi primer Día de la Madre como madre se vio ligeramente empañado por una mierd* de conjuntivitis que contaba en un post de mi blog 15 minutos de gloria (participante en las Becas Mami) y que me obligó a estar separada de la neni unos días, para prevenir un contagio. Esos días de separación, la verdad, se me hicieron eternos (algo que, por cierto, también conté en mi otro blog en un post titulado 15 días de soledad).

Se me hizo duro, entre otras cosas, porque la peque avanza a pasos agigantados y no me gusta pensar que puedo perderme algo: un día empieza a gatear, al siguiente gatea a mil por hora, al siguiente empieza a dar señales de querer andar “a dos patas”… un día balbucea sílabas sin sentido, al siguiente ya repite lo que le decimos, o ya señala cosas para que sepamos que quiere acercarse, etc. No quiero aburriros, porque soy consciente de que los avances de los niños de la edad de Eva son interesantes única y exclusivamente para sus padres y abuelos, así que voy a contar los 3 más importantes:

Los dos dientes: los de arriba, que le están saliendo a la peque y le han costado unos días de fiebre y diarrea (aquí podría detenerme largo y tendido para detallar color, textura, décimas arriba y abajo o dolores de barriga que sufrió la pobre neni esos días, pero paso… repito: no quiero aburriros con un chorreo materno-obsesivo :P).

Los babaus: desde el principio, cuando Eva se ponía a vociferar “¡ba-ba-bau-ba-bau!”, señalando la ventana de la cocina de casa de mis padres, supimos que estaba hablando de nuestros perros, Rita y Rei. Más tarde, catalogó acertadamente como babau también a Dingo, el perrito de la bisabuela paterna. Hoy en día ya mete a todos los perros en la categoría babaus, pero también son babaus los patos, los cisnes, algún peluche y las palomas. Y por supuesto, los gatos. Las vacas, en cambio, son una incógnita que Eva descubrió en su última estancia en casa de mis padres y todavía no se decidió a incluirlas en el grupo universal de babaus. A lo mejor está en vías de crear una nueva categoría de seres… el tiempo dirá.

La nena: es la primera palabra de Eva… al menos la primera por imitación. Seguramente fuera porque yo se la repito mucho, y también los abuelos, el caso es que desde hace unos días, si le decimos “nena”, hace un esfuerzo sobrehumano y, tras varios intentos, repite “¡na! ¡na! ¡nen-na!”. ¿Una chorrada? Pues sí. Pero a mí me hace mucha ilu… este blog mismo es una prueba de lo ñoña que puedo llegar a ser.

¡Bueno! Creo que ya es suficiente por ahora… el martes Eva cumple 1 año, así que el próximo post va a molar mucho 🙂

Salamanca y yo

28 Abr

Este fin de semana fui a Salamanca,con mi hija y toda mi familia, a la graduación de mi hermana pequeña.
Está claro que hay etapas en mi vida que nunca voy a volver a vivir, pero hay experiencias que te lo dejan aún más claro. Este viaje fue una de ellas: me hizo sentirme mayor y diferente… ya no llegué a Salamanca con ansias de ver a mis amigos, o de salir de fiesta como antes… De eso nada.
Es el primer viaje largo que hicimos el papi de Eva y yo con ella, y fue a la ciudad que más me ha marcado hasta ahora. La ciudad en la que pasé 5 años de reír y llorar, de crecer, de aprender… Y entre eso y el hecho de que se gradúe mi hermana pequeña, la misma que era ta diminuta cuando yo empecé primero de Periodismo, hace nada, la verdad es que pasé los dos días con un nudo en la garganta…
Porque no “hace nada”. Hace la friolera de 10 años que me quedé en aquella residencia a dormir sola por primera vez, 10 años que conocí a Laura y Emilio y Henar y Ana, amigos que, junto a otros que conocí más tarde, pasaron a formar parte de ese colectivo de personas indispensables en mi vida aunque el tiempo y la distancia hagan que no los vea tanto como querría. 10 años hace que entré en aquella clase llenísima de gente que tanto me impresionó, 10 años de la primera borrachera universitaria (esas barras libres las carga el diablo), del primer desengaño gordo de mi vida, de los primeros apuntes fotocopiados, de las primeras tardes en bibliotecas o pisos de estudiantes, de mi primer contacto con mi profesión y pasión.
Hace 10 años que empezó mi etapa en Salamanca, hace 5 que terminó, y todavía hoy, haciéndome fotos con mi hija en la Plaza Mayor, sentí y siento que una parte gigante de mí pertenece a Salamanca, y que en esa parte siempre seré una universitaria alocada, bastante vaga, con carácter cambiante y ganas de comerse el mundo…
Siempre he sido así, pero ahora con una diferencia: empiezo a entender lo increíblemente rápido que pasa el tiempo. Así que, como dirían los antiguos, carpe diem. Cojamos el día… Antes de que el tiempo nos pille a nosotros.

Neni en Salamanca

La batalla de los tacatacas y el pediatra, que va perdiendo

6 Abr

¿Qué imagen hay más habitual que la de un biberón asociado a los recién nacidos, a pesar de que lo más positivo es que los bebés mamen de la teta, le pese a quien le pese?

¿Qué foto hay más habitual que la de una habitación decorada en 9 meses con motivos infantiles, cuando el bebé está todavía intramuros (es decir, en el útero) si lo más lógico y frecuente, a la par que positivo es que duerma con los padres no digo en su cama, pero sí al menos en su misma habitación?

¿Qué práctica hay más habitual que dejar a un bebé de semanas o pocos meses llorar desconsoladamente en un carrito o una cuna, enarbolando el argumento centenario de que “no lo voy a coger porque luego se acostumbrará”?

¿Qué pregunta hay más habitual que la que se hace, en presencia de papá y mamá, dirigiéndose sola y exclusivamente a mamá “¿y qué tal te durmió hoy?” cuando lo más lógico y natural sería preguntar “¿qué tal os durmió hoy?”, partiendo de que hoy en día el puto machismo durmiente de los cojones ya no debería existir ni en nuestras cabezas ni en nuestras actividades del día a día (ja-ja-ja)?

¿Qué situación hay más habitual que la de un niño de cerca de 1 año con sus posaderas encajadas en un tacataca, cuando los pediatras, fisioterapeutas, puericultores y demás gente de esa que sabe de lo que habla dice y redice y requetedice que no son buenos, que son peligrosos, que están insistentemente desaconsejados por toda cuanta organización experta en el tema existe?

Pues sí, amigos y amigas. A pesar de lo que dicen los pediatras, fisioterapeutas y puericultores, ya no digo cualquier madre de hijo víctima de una caída de las gordas o de un buen ostión (y perdón por la expresión), todavía existe en nuestro país una corriente de ignorancia bienintencionada pero sorprendente, que nos lleva, después de escuchar al médico de turno dar el consejo de turno (siempre el mismo: “NO USAR TACATACAS”), a sentenciar: “pero si la vecina lo tiene y no le pasó nada”, “pues yo lo usé y tengo todos los dientes”, “pues Maripí dice que su hijo se lo pasa bomba en el suyo”, “pues los hay muy bonitos y por un rato no pasa nada”…en definitiva: “pues me paso por el forro la opinión del Dr. Tal o del experto cual, que llevan toda su buena vida currando en lo mismo y son los que más saben del tema y por algo lo dirán más que por antojo, porque contra la (in)cultura popular no hay carrera, especialidades o teorías de motricidad infantil y desarrollo humano que valgan”.

Ya van tres o cuatro veces que, en mi entorno próximo (aunque por suerte, en este ya saben lo que opino y lo respetan. Creo.) y no tan próximo, que cuando enarbolo las recomendaciones del pediatra para que se me haga el más mínimo caso en cuanto a mis razones para rechazar los tacatacas, se me dice que “no será para tanto”.

Vale logo. Me rindo. Haced lo que os dé la gana. Pero luego no os quejéis cuando vuestro hijo salga con las piernas retorcidas, las caderas contrahechas o los dientes en el suelo.

Y dicho esto… me relajo 😛

¡Buen finde a todos!

Post-post: Aquí dejo un estudio que explica por qué los niños que aún no andan deben ir descalzos.

Post-post-post: Yo me pregunto, ya que una madre que está criando tiende a hacer más caso al vecino del quinto que al pediatra, cuando resulta que el vecino del quinto ES el pediatra… ¿qué pasa? ¿explosionan? jejejiji

Sigo siendo la misma y los 15 minutos de gloria

3 Abr

Hola a todos otra vez! Aquí vuelvo, tras una experiencia laboral nueva pero corta (vuelvo a estar en el paro), un par de gripes y una minicrisis existencial que va pasando poco a poco.

Uno de los primeros blogs que empecé a leer sobre eso de la maternidad fue el de Madi, Entre apuntes y pañales. Nada más lejos de mi intención que hacer la pelota, jeje, pero tengo que decir que se convirtió en mi blog de cabecera, sobre todo esos días después del parto en los que me sentía un ballenato espantoso y malhumorado. Leyendo lo que ella escribió sobre su postparto (el primero :P) me hizo sentir mucho más normal y me ayudó a darme cuenta de que esa sensación de “no, no, no, por qué a mí?, no, no, no…” era pasajera. Ahora escribe sobre su segundo parto, que por cierto no fue muy bien atendido por el personal que le tocó (y ella SÍ que pondrá una queja, como tiene que ser, como deberíais hacer todas las víctimas de violencia obstétrica), y me hace ver que sí, que puede que yo acabe teniendo otro bebé algún día… aunque de momento creo que será dentro de muuuucho tiempo 😉

A lo que iba! que me enrollo. El caso es que la autora de ese blog que os comento comenzó a participar con un nuevo blog en Seguimos siendo las mismas, para ganarse una Beca Mami. Eso qué es? Pues es una comunidad de madres blogueras… cosa más recurrente, verdad? Pero no! esta es diferente. Esta comunidad de madres blogueras pide a las madres que escriban acerca de su vida como madres, pero no de bebés, pañales, dientes, biberones y demás, no. Que hablen de ellas mismas como madres: de dónde sacan tiempo para hacer sus cosas, qué cosas son esas, cómo las disfrutan ahora… y cada mes, premiarán a una de las blogueras con una Beca Mami: 400 euros al mes durante 1 año.

¿A quién le vienen bien esos 400 euros? Bueno, a todo dios. Yo incluida… por eso, os presento mi blog participante: 15 minutos de gloria. Los 15 minutos que dedico al día a leer mi libro, pasear, mirar un jersey en H&M (tengo que dejar de ir a esa tienda. Soy adicta), o ir al cine (vale, reconozco que a veces me tomo más de 15 minutos) y ese tipo de cosas, que son las que escribiré ahí… suena aburridillo, pero oiga, mi vida tampoco es la de Shakira, que en un alarde máximo de chonismo y sentando un peligrosísimo precedente, puede permitirse pedir que le hagan una cesárea para que su hijo nazca el 22 porque así ya toda la familia tiene como número de la suerte el 2. Y pensar que yo daría un dedo pequeño del pie porque mi parto hubiera sido vaginal, respetando la naturaleza humana, que es lo más respetable que existe y pudiendo recuperarme con unos ejercicios de suelo pélvico, en lugar de sentir estos calambrazos cada vez que hay tormenta y esa sensación de adormilamiento entre el ombligo y el mismísimo… Tiene que haber gente para todo en este mundo.

Bueno, lo dicho. Pasaos por mi nuevo blog si queréis leer sobre mi vida de señora respetable y no de madre desastrosa… aunque ahora que vuelvo a tener tiempo y tengo más ganas, actualizaré los dos regularmente 😉 En el próximo post, contaré cómo fueron las primeras vacaciones de Eva en casa de los abuelos maternos sin papi y mami… resumiendo, se lo pasó como una enanita con sus abuelos, sus tíos y demás familia mientras papi y mami veían vídeos de ella todo el día.

¡Un saludo a todos!

Feliz primer Día del Papi como papi, papi!

19 Mar
Feliz primer Día del Papi como papi, papi :P Te queremos!

Te queremos!

 

Somos nosotras

15 Mar

A falta de tiempo para escribir un post más larguito en el que os cuente las novedades (que haberlas haylas) simplemente haré oficial nuestro cambio no de look, sino de nombre, porque a partir de ahora este blog pasará a ser conocido por su tercera denominación: Pequenenas.

As Pequenenas somos Eva e eu 🙂

No solo quería darle un toque autóctono al blog sino que además me parece una palabra churrusqueiriña de todo: Pequenena. Jeje. Seguimos siendo las niñas de papá, pero la época de nadar en hormonas descontroladas pasó, y con ella el ramalazo cursi que me sobrevino, así que ahora me quedo en un término medio.

Pequenenas es perfecto.

En fin… disculpad mi falta de tiempo y que no me explique mejor, es el cansancio que me hace ver chiribitas. Y juega el Dépor en 30 minutos así que tengo que sacar fuerzas de donde no hay!

Volveré en breve, ¡lo prometo! Y con cositas interesantes que contar (aunque ninguna de ellas tiene nada que ver con un tercer diente… ¬¬)