Tag Archives: conciliación

Un ladrillo sobre el teletrabajo y emprender, que apetece…

19 Ago

Esta semana, en la newsletter de Womenalia, aparecía un artículo titulado Teletrabajo y horario flexible, ¿tema tabú o falta de confianza? (lo enlazo aunque no puede verse si no se está dado de alta en Womenalia). En el artículo hablan del caso de Yahoo!, cuya nueva CEO terminó con el teletrabajo en la empresa porque, según datos que manejaban, los teletrabajadores aprovechaban peor el tiempo que los que estaban físicamente en la sede de la empresa. Si bien es cierto que estando en casa es mucho más fácil que se nos vaya la olla, ya lo decía Aristóteles (al que por cierto ya mencioné en otro post, maaadre, qué repelentica me estoy volviendo): el justo medio es lo mejor que hay (bueno, lo decía con otras palabras el hombre, pero la idea venía a ser la misma).

Frikeces aparte, a lo que iba: siempre he soñado con un trabajo que me permitiera administrar mi tiempo, fuera de horarios estrictos pero evidentemente cumpliendo unos objetivos. A la hora de conciliar yo lo considero una opción perfecta, pero antes de ser madre ya era algo que me rondaba la cabeza día sí, día también, porque a pesar de que entonces no tenía ni por asomo la capacidad de organización que tengo hoy en día, sí que me sentía muy a gusto las veces que me coincidía trabajar en casa, a mi aire, en mi entorno, con mi agenda y con mis cosas. Aunque quizá una de las cosas que más me gustaba era precisamente eso, que eran días sueltos de trabajar desde casa, pero el resto eran días de oficina, con compañeros, descansito para el café y tertulia pre y post finde. Probablemente la CEO de Yahoo! (aunque el gigante se me quede enorme, pero por poner un ejemplo) tenga toda la razón y la clave del éxito de su empresa no sea tener a la gente currando desde casa, sin pisar la oficina, sin interactuar con los compañeros y lo que es peor, pudiendo entretenerse mirando Facebooks, Twitteres y demás tentaciones que el ordenador personal nos pone delante… pero creo sinceramente que la solución tampoco es meter a un montón de gente entre cuatro paredes durante 8 horas al día. Al menos, no en todos los casos…

Yo siempre pensé que le iría muchísimo mejor al sector del periodismo y la comunicación en general si abriera un poco más la mente al teletrabajo. Que un periodista de un medio local tenga un horario de oficina, que en las redacciones se dedique parte del tiempo a copiar y pegar notas de prensa, o que no se dé más libertad a los trabajadores a la hora de adaptar informaciones, formatos, enfocar, hacer más atractivo un tema, incluso navegar por las redes sociales… me parece que supone, o supondrá, un final lento y doloroso para este tipo de periodismo. A lo mejor en la actualidad la cosa ha mejorado y simplemente me coincidió trabajar en sitios donde detecté un encorsetamiento excesivo… el caso es que desde entonces he considerado muy, muy negativo el encorsetamiento excesivo.

Lo que veo ideal, ahora que soy madre, es una remezcla de todos los sistemas de trabajo. Es decir, oficina, casa y calle, al fin y al cabo un periodista no debe estar ni en casa ni en la oficina… al menos en el sentido tradicional de la profesión. La clave está en organizar el tiempo y el trabajo y en que la empresa que te contrate confíe en que eres capaz de hacerlo y de momento, no sé si están dispuestas. Malos tiempos para el periodismo… y para mí, que como siga idealizando así mi curro del futuro más me vale emprender o seguir de parada forever and ever.

Ejem, emprender…

Pues no suena tan mal 🙂

Las “cargas familiares” y la vergüenza que dan algunos

24 Ene

Hoy empecé el día envenenándome. Y no me refiero al café de cápsulas ni a un donete de hace meses que encontré en la cocina, no… Me envenené porque, navegando por los mares de la búsqueda activa de empleo, encontré esta escalofriante oferta.

ofertaza

Dejé reposar un poco el tema (todos sabemos yo sé a dónde conducen las reacciones poco meditadas) y, al comentarlo con otras personas, vi que más de una y más de dos disculpaban semejante requisito. Decían que, lógicamente, las empresas pueden buscar los perfiles que les gusten con las palabras que prefieran. Incluso decían que estaba bien pagado: 18.000/24.000 euros para un diplomado o licenciado, que no tenga familia (ni pretenda tenerla… ¿nunca? (“temporal – fijo”)… en fin, cada uno se pone a sí mismo y a su guión vital el precio que prefiere.

Me decidí a mandar a esta empresa un email en son de paz, preguntándoles qué definición le daban ellos al concepto “carga familiar”. Les aclaré que estaba escribiendo un texto para un blog y que me interesaba la respuesta.

Me respondieron amablemente lo que ellos quisieron decir con “sin cargas familiares”: “que posiblemente la jornada laboral del puesto que se oferta sea extensa de tarde”.

Y después, les respondí yo a ellos. Me ahorro el tecleo cortando y pegando:

“Muchas gracias por su respuesta, muy interesante. Con esta aclaración continúo escribiendo mi texto entonces.

Como sugerencia, que seguramente no les interese lo más mínimo, les aconsejo que la próxima vez que quieran decir “que posiblemente la jornada laboral del puesto que se oferta sea extensa de tarde”, digan ni más ni menos “que posiblemente la jornada laboral del puesto que se oferta sea extensa de tarde”. Es cierto que son algunas palabras más y escribirlas cuesta un poco, pero en su oferta solicitan diplomados o licenciados: malo será que no sepan leer y comprender esa frase, por compleja que sea. Y aunque no supieran, éticamente hablando queda mucho mejor poner “la jornada será larga de tarde” en lugar de recurrir a “sin cargas familiares”. 

Por otra parte, les gustará saber que puedo afirmar, por experiencia de varias generaciones, que incluso personas que cuidan de su familia son capaces de afrontar una jornada laboral extensa de tarde, de mañana, de noche y de fin de semana. Incluso personas con “cargas familiares” son capaces de entender que una jornada larga de tarde requiere mucha dedicación. Dios librase a la humanidad de lo contrario.

Aun así, lógicamente, es posible que algunas personas aspirantes no den el perfil por tener que ocuparse de su familia precisamente por las tardes. Eso es un hecho. 
Es evidente que ustedes pueden poner las condiciones que les dé la gana para buscar empleados, por lo que no les pido que entiendan mi sugerencia desde un punto de vista práctico. Les estoy hablando de otra cosa que puede que les suene o puede que no: la ética. Y no solo de ética profesional, sino sobre todo de ética PERSONAL, ya que me aventuro a pensar que incluso unos empresarios de primera categoría como son ustedes, además de sus madres, padres, hijos, nietos y demás parientes, en algún momento pasarán a formar parte del grupo que denominan “carga familiar”.
Sinceramente, espero que nadie se refiera a ustedes con ese apelativo tan impresionantemente asqueroso y repugnante.
Un saludo cordial.”
 
Habrá quien me siga diciendo que qué más da que pidan gente “sin cargas familiares”, qué más da que lo digan así de otra forma más light, si al final harán lo que quieran y escogerán a alguien “sin cargas familiares”. Es cierto: harán lo que quieran. Yo solo pido al mundo en general y al empresario en particular que, cuando se refiera a los seres humanos que contrata, tenga en cuenta una ética personal y unos valores a la hora de exigir requisitos, porque antes que empresarios, antes que empleadores, y mal que les pese a algunos, son personas. Y nosotros también. Somos personas con familia, no robots ni esclavos ni monas de laboratorio. Creo que pedir gente “sin cargas familiares”, permitir que una empresa ponga semejante requisito en una oferta, es el paso previo a ver en los buscadores de empleo requisitos como “se buscan heterosexuales / se contratarán personas sin relaciones afectivas / la empresa no aceptará currículums de personas que discutan mucho con sus parejas”. Dejemos que acaparen nuestra privacidad, démosles la mano, que en cinco minutos a alguno no le quedarán ni los pelos del sobaco.
En otro orden de cosas, habrá quien piense que estoy cavando mi propia tumba hablando así de algunas empresas que buscan empleados cuando yo misma estoy buscando curro. Podría ser… pero oiga, una prefiere quedarse tranquila haciendo valer sus principios, al menos para que dentro de unos años, cuando Eva me pregunte, no se me caiga al suelo la cara de la vergüenza. Creo firmemente que, o el ser humano se hace respetar hoy en día en este tipo de cosas, o terminarán haciéndonos (en España también) tests de embarazo antes de contratarnos como licenciadas o diplomadas, pensando que por tener hijos, perdón, “cargas familiares”, las mujeres y hombres somos menos capaces de trabajar por la tarde hasta la madrugada del día siguiente. La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Porque sí: incluso la ignorancia tiene una madre.