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Aaaaaay no hay que lloraaar! :)

13 Feb

Mario Bros

Pasou o Antroido! Y la verdad es que me lo pasé impresionantemente bien. Reconozco que los padres de familia abusamos mucho de los abuelos-canguro, pero la ocasión lo requería y la peque se lo pasa genial en cualquier lado, la pobre, que es una santa…

Bueno, una santa no, ¡una SETA! 😀 Fue disfrazada de Toad, la seta de Mario Bros, con el propio Mario y con Peach… una servidora. Fue solo un ratito y, más que nada, para la foto de rigor. Y aunque parecíamos una familia la mar de rara compuesta por un minivasco pachorrón, la niña del exorcista y un Freddie Mercury con bigote de actor porno, mereció mucho la pena. Hubo frikis que lo pillaron, y todo 😛

También se disfrazó de monstruita rosa, encantadora, ¡daba un miedo bárbaro! Fue un disfraz comprado a toda prisa, no como el de Toad que lo hizo la superabuela paterna, pero no nos arrepentimos… molaba muchísimo, jeje.

¡En fin! No me enrollo más, que me entra el mono de más Carnavales y todavía estoy recuperándome del último megabaile al que fuimos. Desde luego, los que dicen que cuando se es madre ya no se está para trotes se equivocan taaaanto…! Al menos conmigo. Cuanto más salgo, más ganas tengo de salir.

Una, que a pesar de los pesares, no tiene solución…

¡Ah! Se me olvidaba. Ya no estoy en el ránking de #Mamiblog, de hecho no estoy ni en el top ten 😦 así que si alguien quiere todavía echarme un cablecito, aquí dejo el link a mi imagen para que votéis. Aún quedan unos días… ¡Muchas gracias! 🙂

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Las “cargas familiares” y la vergüenza que dan algunos

24 Ene

Hoy empecé el día envenenándome. Y no me refiero al café de cápsulas ni a un donete de hace meses que encontré en la cocina, no… Me envenené porque, navegando por los mares de la búsqueda activa de empleo, encontré esta escalofriante oferta.

ofertaza

Dejé reposar un poco el tema (todos sabemos yo sé a dónde conducen las reacciones poco meditadas) y, al comentarlo con otras personas, vi que más de una y más de dos disculpaban semejante requisito. Decían que, lógicamente, las empresas pueden buscar los perfiles que les gusten con las palabras que prefieran. Incluso decían que estaba bien pagado: 18.000/24.000 euros para un diplomado o licenciado, que no tenga familia (ni pretenda tenerla… ¿nunca? (“temporal – fijo”)… en fin, cada uno se pone a sí mismo y a su guión vital el precio que prefiere.

Me decidí a mandar a esta empresa un email en son de paz, preguntándoles qué definición le daban ellos al concepto “carga familiar”. Les aclaré que estaba escribiendo un texto para un blog y que me interesaba la respuesta.

Me respondieron amablemente lo que ellos quisieron decir con “sin cargas familiares”: “que posiblemente la jornada laboral del puesto que se oferta sea extensa de tarde”.

Y después, les respondí yo a ellos. Me ahorro el tecleo cortando y pegando:

“Muchas gracias por su respuesta, muy interesante. Con esta aclaración continúo escribiendo mi texto entonces.

Como sugerencia, que seguramente no les interese lo más mínimo, les aconsejo que la próxima vez que quieran decir “que posiblemente la jornada laboral del puesto que se oferta sea extensa de tarde”, digan ni más ni menos “que posiblemente la jornada laboral del puesto que se oferta sea extensa de tarde”. Es cierto que son algunas palabras más y escribirlas cuesta un poco, pero en su oferta solicitan diplomados o licenciados: malo será que no sepan leer y comprender esa frase, por compleja que sea. Y aunque no supieran, éticamente hablando queda mucho mejor poner “la jornada será larga de tarde” en lugar de recurrir a “sin cargas familiares”. 

Por otra parte, les gustará saber que puedo afirmar, por experiencia de varias generaciones, que incluso personas que cuidan de su familia son capaces de afrontar una jornada laboral extensa de tarde, de mañana, de noche y de fin de semana. Incluso personas con “cargas familiares” son capaces de entender que una jornada larga de tarde requiere mucha dedicación. Dios librase a la humanidad de lo contrario.

Aun así, lógicamente, es posible que algunas personas aspirantes no den el perfil por tener que ocuparse de su familia precisamente por las tardes. Eso es un hecho. 
Es evidente que ustedes pueden poner las condiciones que les dé la gana para buscar empleados, por lo que no les pido que entiendan mi sugerencia desde un punto de vista práctico. Les estoy hablando de otra cosa que puede que les suene o puede que no: la ética. Y no solo de ética profesional, sino sobre todo de ética PERSONAL, ya que me aventuro a pensar que incluso unos empresarios de primera categoría como son ustedes, además de sus madres, padres, hijos, nietos y demás parientes, en algún momento pasarán a formar parte del grupo que denominan “carga familiar”.
Sinceramente, espero que nadie se refiera a ustedes con ese apelativo tan impresionantemente asqueroso y repugnante.
Un saludo cordial.”
 
Habrá quien me siga diciendo que qué más da que pidan gente “sin cargas familiares”, qué más da que lo digan así de otra forma más light, si al final harán lo que quieran y escogerán a alguien “sin cargas familiares”. Es cierto: harán lo que quieran. Yo solo pido al mundo en general y al empresario en particular que, cuando se refiera a los seres humanos que contrata, tenga en cuenta una ética personal y unos valores a la hora de exigir requisitos, porque antes que empresarios, antes que empleadores, y mal que les pese a algunos, son personas. Y nosotros también. Somos personas con familia, no robots ni esclavos ni monas de laboratorio. Creo que pedir gente “sin cargas familiares”, permitir que una empresa ponga semejante requisito en una oferta, es el paso previo a ver en los buscadores de empleo requisitos como “se buscan heterosexuales / se contratarán personas sin relaciones afectivas / la empresa no aceptará currículums de personas que discutan mucho con sus parejas”. Dejemos que acaparen nuestra privacidad, démosles la mano, que en cinco minutos a alguno no le quedarán ni los pelos del sobaco.
En otro orden de cosas, habrá quien piense que estoy cavando mi propia tumba hablando así de algunas empresas que buscan empleados cuando yo misma estoy buscando curro. Podría ser… pero oiga, una prefiere quedarse tranquila haciendo valer sus principios, al menos para que dentro de unos años, cuando Eva me pregunte, no se me caiga al suelo la cara de la vergüenza. Creo firmemente que, o el ser humano se hace respetar hoy en día en este tipo de cosas, o terminarán haciéndonos (en España también) tests de embarazo antes de contratarnos como licenciadas o diplomadas, pensando que por tener hijos, perdón, “cargas familiares”, las mujeres y hombres somos menos capaces de trabajar por la tarde hasta la madrugada del día siguiente. La ignorancia es la madre del atrevimiento.
Porque sí: incluso la ignorancia tiene una madre.

El pollito amarillito y la dulce introducción al caos

15 Dic

Hace tiempo que tengo pendiente hablar de un gran amigo de mi familia. Se me ocurrió hace ya tiempo, al ver el post de la veterinaria y mamá de Sabela, Iria Bellas, uno de mis blogs favoritos, que hablaba del vídeo este de un boliño japonés, Cafca, que hace que el noventaitantos por ciento de los bebés dejen de llorar al verlo.

Lo primero que hice al conocer el fenómeno fue, previsiblemente, y como toda madre de vecino, ponérselo a Eva, que lo miró un rato con curiosidad, pero luego siguió a lo suyo y no mostró mucho respeto por el boliño. Como premio, me quedé varios días con la melodía pegada a fuego en la cabeza (estaba claro, a mí se me pega hasta el sonido de las ambulancias). Alguna vez más se lo puse en momentos de histeria colectiva, pero nada… no funciona todo lo bien que las estadísticas me hacían esperar.

Y por supuesto, no logra ni de lejos desbancar a nuestro gran amigo familiar al que debemos respeto y veneración de por vida. Llegó a casa por casualidad, en un momento de caos en el que yo estaba semihistérica (raaaaro) y Eva se fue al colo de su papá, que buscó “dibujos”, o “pollito”, o una palabra anodina cualquiera en Youtube. Y apareció: la musiquita más pegajosa que os podáis imaginar, los dibujos más epilépticos que puede concebir la mente humana, el argumento más pobretón que se os ocurra… Y Eva se calló. Miró. Se le iluminaron los ojos… Y sonrió. Y no lloró más y continuó sonriendo durante los casi dos minutos que dura el glorioso vídeo.

Este vídeo.

Desde ese día, cada vez que vamos oliéndonos un caos creciente, tiramos de pollito y el caos se vuelve dulce e incluso agradable… y tenemos 1 minuto y 54 segundos para pensar en el siguiente paso que daremos para que la vida vuelva a la normalidad. A veces, el siguiente paso es volver a poner el Pollito Amarillito, otro minuto 54 segundos de calma. El bucle infinito en el que caemos es inevitable, infalible, inexplicablemente efectivo.

Eso sí, el precio a pagar es alto, porque en todo momento, incluso cuando Eva está en la guardería o con sus abuelos y estoy sola en casa,  o lo que es peor, sola en la calle, tarareo eso de que rasca el piso con sus piesitos y aletea muy feliz, pío pío. 

Pero a pesar de que las canciones ridículamente infantiles me inunden la cabeza desde hace 6 meses y pico, creo que ésos que ayer hablaban en la radio de lo que cambiamos las personas cuando tenemos hijos siguen estando equivocados… yo (y me avergüenza reconocerlo, a veces) en el fondo y también en la superficie, sigo siendo la misma persona que era hace años. Sigue apeteciéndome muchísimo hacer todo eso que hacía, y que haré cuando Eva pueda quedarse con los abuelos un finde entero… qué cojones, me muero de ganas  de salir de fiesta, de pillarme una legendaria (ups… bueno, ya está, ya lo dije), de volver a las 8 de la mañana, de pasarme un finde entero con mi chico en plan “llevamos una semana de novios” (je, je), de irme un par de días con mis amigas a un concierto o a cotillear mientras nos inflamos de tapas con Albariño.

En definitiva, que agarrada un momento a la cola del viento me siento mejor. Volar… siempre debe quedar tiempo para volar.

Que le pregunten al pollito…

 

#GraciasAlaSanidadPública…

5 Dic

– …todos tenemos derecho a ser tratados por algunos de los mejores profesionales del mundo.
– … tú eres igual que yo y los dos somos iguales que el presidente del gobierno si tenemos un cáncer cuyo tratamiento cuesta muchos miles de euros (que tú no tienes, yo tampoco, pero el presidente del gobierno sí).
– …varias de las personas más importantes para mí no están bajo tierra. Y las que lo están, fueron atendidas igualmente hasta el final. Todas ellas sin que se tuviera en cuenta su cuenta corriente.
– …uno de mis amigos más queridos pudo compartir conmigo algunos años más y enseñarme su manera de ver la vida, una de las cosas más importantes que aprendí.
– …no tener dinero no es sinónimo de no tener esperanza.

Aun así, hay personas a las que han convencido de que el sistema público de sanidad no es rentable, y apoyan a los que luchan por acabar con él. A esas personas, como diría mi abuela (que por cierto, fue tratada de manera gratuita con sesiones de radioterapia): “que dios las castigue sin piedra ni palo”.
Porque no merecen otra cosa.

El zumo y reciclarse

27 Nov

Hace unos días empezamos a darle a Eva un poco de zumo de naranja colado para merendar. Mañana empezaremos a probar con plátano, o pera… vamos, que empezamos a meter frutitas nuevas poco a poco 🙂 El zumo, los primeros días, no pareció emocionarle. Ahora se pone nerviosa cuando ve el biberón, emite sonidos ansiosos  y extiende los bracitos hacia él para que se lo acerquemos y poder bebérselo todo. Le encanta… (subiría un vídeo, pero WordPress es un incesante nido de problemas, digan lo que digan. ¿Por qué no habré hecho este blog en Blogspot…?).

Aparte de eso, hace un tiempo de mierda en Coruña. Frío, lluvia, viento, oscuridad todo el día, y unido a mi humor todo eso forma un cóctel cojonudo. Es por lo de siempre. Aunque sé que estoy en la gloria aquí en casa con mi neni, me da cada vez más la impresión de que volver a trabajar de lo mío es no difícil, sino prácticamente imposible después de un año entero de “inactividad”, y eso me agobia mucho. Hace un año, decía (porque estaba firmemente convencida) que a estas alturas de 2012 estaría ya trabajando de nuevo, pero no sé ni por dónde empezar. Bueno, sí. Estoy asumiendo ya que todo lo que llevo estudiado hasta ahora no me ha valido más que para entretenerme los primeros 10 años de mi vida activa. Que ya es algo.

Y a partir de ahí, y aunque me jode en el alma, voy a empezar a cambiar de rumbo. No me queda más remedio y creo que tengo que hacer algo antes de que la amargura me acabe cambiando la personalidad. Si no hay de lo mío, habrá que buscar de otra cosa. Sé que muchas personas darían un brazo por poder estar en casa todo el día con su bebé, a mí me encanta, pero creo que en mi vida necesito algo de tiempo para hacer mis cosas, sentirme útil fuera de casa, ganar mi pasta, ver que soy buena haciendo algo más que arroz con pollo y cambiar pañales. Estar con más gente, hablar de cosas diferentes, pensar en cosas que me gustan, hacer cosas que me gustan, moverme. Seguramente suene egoísta o pretencioso o desapegado, sé que es un trabajazo cuidar de un bebé y también sé que a la vez es lo mejor que hice en mi vida, pero necesito estar activa también en otros sentidos. Soy así, mal que me pese.

En fin… empezaré por escucharme un poco a mí misma en lugar de contar tanto con los demás, que aunque hacen lo que pueden, muchas veces no son capaces de entender algunas cosas. Y a ver si se me ocurre por dónde tirar.

Menos mal que noviembre se acaba…

 

Nosotros y los demás, que también importan

9 Nov

Que no tengo trabajo, que la casa está desordenada, que en invierno hace frío, que en el piso de arriba hay obras, que se me cae el pelo a mechones (otro día dedicaré un post a esto, porque voy camino de quedarme como una bola del 8)… son tonterías de las que me quejo día tras día, aunque tengo claro que no son más que eso: tonterías. Sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en un mundo en el que cada vez hay más gente que lo está pasando mal; pero mal, mal…

(Cada día digo cosas más de madre, lo sé)

Uno de los valores que considero más importantes a la hora de educar a los niños es la solidaridad. Hoy Eva y yo fuimos a dar un paseo y nos encontramos unos voluntarios del banco de alimentos recogiendo donaciones. Un paquete de macarrones, una botella de aceite, unas galletas y un bote de tomate frito han sido la primera donación de Eva a una ONG. Contó con mi inestimable ayuda a la hora de elegir los productos, transportarlos a la caja, pagar, meterlos en una bolsa y dárselos al voluntario, pero bueno, la intención es lo que cuenta, y estoy segura de que mi neni la tiene ;P

Ya que estoy, termino este post solidario con dos invitaciones para todos los que me leéis: primera, ¡sentaos a mi lado! 🙂 y segunda: sed solidarios. Y si no tenéis pasta, da igual. Haceos voluntarios, colaborad con alguna organización, o haced cosas por vuestra cuenta, solos o en familia, para ayudar a los demás; y lo que es más importante: para que vuestros hijos aprendan que ayudar a los demás es bueno, bonito, barato y necesario. Siempre pensé que el mundo debería ser un lugar mucho más justo y feliz de lo que es, y he asumido que yo sola no puedo cambiarlo, pero oiga… no sé dónde leí que una sola señora puede  influir en su familia, esa familia en un pueblo, ese pueblo en el país y ese país en el mundo. Digamos que yo soy una de las señoras que intenta cambiar el mundo, empezando por influir en su familia: entre otras cosas, hoy Eva ha donado alimentos, y su papá está desde ayer sentado en mi mesa 🙂

Socorro.

Acabo de llamarme a mí misma señora.

¡Que tengáis un feliz finde!

Las peras, las manzanas y el amor, que es lo normal (II)

7 Nov


Yo tiendo más bien hacia la izquierda. Soy hasta zurda. Y, aunque reconozco que durante casi todo el año pienso que no vivo en el mejor país para pensar como pienso, algunos días España me da alegrías.
Ayer, la derecha cavernaria perdió una de sus más asquerosas batallas.
Enhorabuena a los cientos de miles de hombres y sobre todo a las mujeres (y digo sobre todo porque a lo mejor Eva resulta ser una de ellas) que, en el futuro, podrán seguir disfrutando plenamente de todos sus derechos, aunque sean homosexuales. Y enhorabuena también a las más de 22.000 parejas que ayer celebraron por segunda vez su matrimonio…

Sí, matrimonio.

Para celebrarlo, voy a hacerme una señora macedonia de peras y manzanas. ¡Ole!